El colapso del juego democrático y la nueva cara del sistema político

Imagen via la Presidencia de la Republica

La nueva cara del sistema político, con la conversión del PLD en una Matrix dominante y de sofisticadas influencias en la sociedad, tiene como correlato el colapso del juego democrático en el país.

Esto quiere decir que la lucha política por el control del poder del Estado, desde donde se ponen en marcha las políticas públicas que benefician o perjudican a las mayorías, cedió el paso, durante la última década, a la reactualización del relato nacional boschista según el cual la sociedad dominicana debía ser organizada bajo la dirección de un partido monolítico y disciplinado concebido por su fundador Juan Bosch como aparato profesional de control ideológico.

Para tal empresa fue creado el PLD y así reza en sus estatutos.

El control que ejerce el PLD sobre la sociedad dominicana del siglo XXI, con la utilización de todos los resortes del Estado, puede observarse en el discurso hegemónico de los grandes medios de comunicación, de la cúpula empresarial, de la élite católica, de los dirigentes gremiales y de gran parte de los líderes de opinión de la sociedad civil. La gramática del relato peledeísta se compone de unas pocas palabras entre las que destacan progreso, orden y disciplina.

El relato del PLD tuvo en su origen la misma gramática del resto de la izquierda de esos años y se mantuvo hasta convertirse a principios de la década del noventa en una maquinaria electoral con la absorción del partido balaguerista y la cooptación de dirigentes sociales, artistas, intelectuales, izquierdistas y dirigentes de la sociedad civil.

En principio el PLD se nutrió de jóvenes profesionales de la pequeña burguesía urbana, quienes repetían como loros el lenguaje de partido de liberación nacional, de izquierda marxista y antiimperialista, de revolución social, de ética y honestidad. Llegaron a dividir la sociedad entre peledeístas (llenos de virtudes) y el resto (lleno de vicios).

Esos mismos dirigentes todavía se mantienen en el comité político de esa organización, convertida en la actualidad en una poderosa corporación, pero borraron de su vocabulario la gramática todavía contenida en sus estatutos y en sus documentos de definiciones políticas.

A partir de 1996, con la invención del frente patriótico, el PLD comenzó a trillar el camino que lo llevaría a ser lo que es en la actualidad, una maquinaria electoral corrupta y mafiosa que obstaculiza la democratización a fondo de la sociedad y del Estado.

El dogmatismo marxista primero y luego el neoliberal pueden explicar en parte la deriva autoritaria del PLD. Guiado por los discípulos de Juan Bosch se convirtió en la década de los noventa, luego de ser fundado por Bosch en 1973, primero en una maquinaria electoral, luego en un partido-Estado y en la actualidad en una corporación de ideología neoconservadora incrustada en todo el cuerdo de la sociedad.

Ruptura del juego democrático

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ex-presidente Leonel Fernández y el presidente Danilo Medina

Las elecciones de 2012 supusieron el salto del PLD de clase política gobernante a clase económica dominante. Con su empecinamiento de mantenerse a toda costa en el poder, utilizando todo tipo de trampas y transformando las instituciones públicas en comités de base, la dirigencia peledeísta fue rompiendo paulatinamente el juego democrático hasta rehacerlo a su favor con la imposición unilateral e ilegal del retroceso constitucional de 2010.

El comité político, transformado en casta que admira más a Balaguer y a Vincho que a su fundador, ha logrado neutralizar la potencia de cambio de las fuerzas sociales y políticas que le antagonizan y que luchan por la alternancia democrática. Para ello se ha aliado con grupos económicos tradicionales y de nuevo cuño desarrollando una diversificada red de negocios corporativos en los sectores más importantes de la economía como son el turismo, la energía eléctrica, los hidrocarburos, los bienes raíces, la construcción y el comercio.

Esa casta está compuesta a su vez por diferentes clanes entre los que se destacan los Montás, los Lizardo, los Germán, los Pared Pérez, aparte de los clanes formados alrededor de las figuras de Leonel Fernández y de Danilo Medina.

Esa casta o pequeña burguesía como la definiría Bosch, ha logrado desarrollar hasta ahora con éxito su programa político autoritario (coronado con la constitución 2010) gracias a la casi fusión con los remanentes del trujillismo y del balaguerismo, constituyéndose de este modo en el bloque de poder hegemónico en la sociedad dominicana del siglo XXI.

El dominio de ese bloque de poder se ha fortalecido y tecnificado económicamente y políticamente. Cuenta con el mejor ejército electoral del país, con cotizados asesores nacionales e internacionales, aparte del control casi absoluto de todos los órganos y aparatos del Estado.

El único territorio salvaje

En el contexto descrito, la acción política y social, si quiere ser eficaz, debe considerar y sopesar en cada momento la fisonomía
que va adoptando el sistema de dominación en cada momento. El presente dominicano está dominado por la cúpula del PLD con métodos antidemocráticos y absolutistas. La ideología autoritaria que le dio origen se reactualiza con la Constitución de 2010, mientras sus figuras fundantes ocupan la mayoría de su comité político 40 años después, personajes corrompidos y desfasados por senectud unos y por falta de reflejos e insensibilidad social otros.

Lo único salvaje que queda en el territorio nacional son las masas populares, dotadas de una autoconciencia de masas (Castell) en cuyo imaginario se reproduce el apego a la libertad de ser. Esas masas populares que pusieron en jaque al PLD en las pasadas elecciones presidenciales de 2012. Lo único salvaje que queda en el territorio nacional son las masas populares, dotadas de una autoconciencia de masas (Castell) en cuyo imaginario se reproduce el apego a la libertad de ser. Esas masas populares que pusieron en jaque al PLD en las pasadas elecciones presidenciales de 2012. Cuando decimos masas populares nos referimos a las personas que residen en los barrios populares de la zona metropolitana y en las comunidades y pueblos del país. Masas populares o sectores populares, o en fin de cuentas los sectores mayoritarios del país cuya existencia se gasta en una batalla diaria y permanente por la sobrevivencia. Se trata de personas pobres y de clase media baja que viven sin pasado ni futuro, en el eterno presente de la lucha por sobrevivir, la primera y más importante de las condiciones de la existencia.

Al percatase del territorio salvaje de las masas populares, en su nuevo periodo de gobierno, el clan danilista ha puesto en marcha un plan social de amplio espectro que busca pasar de la relación clientelar episódica a la relación clientelar permanente disfrazada de política social.

La retótica que acompaña los planes asistencialistas del PLD o fase superior del balaguerismo, ha sido elaborada con la ayuda de una nueva camada de técnicos, estrategas y profesionales provenientes de la sociedad civil, personas adiestradas en el vocabulario de los organismos financieros internacionales. También con la asesoría de expertos en comunicación estratégica de Brasil, Chile y Estados Unidos.

La estrategia danilista busca esconder el nuevo rostro del sistema político, convertido en un régimen unipartidista al dejar sin franquicia electoral a la parte mayoritaria del PRD para entregársela a su socio Miguel Vargas Maldonado.En una situación como esa no puede hablarse de un régimen que tiende a lo democrático sino que prosigue el camino de la consolidación dictatorial.

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