¿Por qué apoyar la Caravana del Orgullo LGBT?

El estado dominicano tiene una extensa e impostergable lista de deudas pendientes con el pueblo. Son deudas que venimos arrastrando por más de un siglo y que aparecen como temas a resolver en todas las campañas electorales. Entre estas deudas encontramos la creación de un sistema de salud digno, en el que los negocios de las aseguradoras no se impongan sobre la salud humana; un sistema de educación pública que vaya mucho más allá de la construcción de escuelas; un sistema de seguridad social que defienda a las personas trabajadoras y no a las empresas; la garantía de los servicios públicos mínimos, como agua potable, drenajes, carreteras, calles, electricidad, etc.

A las problemáticas de ayer se suman las de hoy, que en base al esfuerzo de muchas personas y organizaciones han logrado romper el cerco de invisibilización impuesto por las clases dominantes. Así, nuestra generación ha logrado problematizar una serie de cuestiones que tienen que ver con el respeto al medio ambiente (Los Haitises y Loma Miranda), a la igualdad de género, el derecho a coexistir libremente desde la multiplicidad de prácticas sociales y culturales que nos definen, entre otras cuestiones. “Esta actividad es una oportunidad para mostrarles a las mafias que controlan el país que estaremos unidos, porque TODAS LAS LUCHAS SON LA MISMA LUCHA”.

Sabemos que sólo pensar en la lista de problemas a resolver en República, es agotador. Es tan larga que en ocasiones nos hace perder las esperanzas y casi siempre nos hace olvidar que los problemas mencionados anteriormente forman parte del mismo núcleo, y de esto último es de lo que quiero hablar.

El movimiento zapatista en todos sus años de lucha nos ha regalado un sinnúmero de enseñanzas. Una de ellas nos llegó en forma de consigna: “TODAS LAS LUCHAS SON LA MISMA LUCHA”. Estas palabras nos recuerdan que la lucha política por los derechos humanos y sociales, la lucha por la igualdad de género, contra el racismo, contra la explotación laboral, por una sociedad en la que “se gobierne obedeciendo”, en la que podamos ejercer nuestra libertad de expresión, y en general, la lucha por una vida digna de ser vivida, forman parte del mismo conflicto.

De igual modo, la consigna zapatista nos indica que todas las desigualdades son generadas por un sistema-mundo caracterizado por valores heteronormativos y patriarcales, en el que las minorías más ricas y poderosas explotan a todas las demás personas. Es por ello que pienso en esta actividad como una acción política inexorablemente unida a los demás reclamos históricos que le hacemos al Estado dominicano.

Al mismo tiempo, su realización se presenta como una oportunidad de sumar voluntades que apuesten por la construcción de una sociedad distinta, más justa, en la que todas las personas podamos vivir en igualdad de derechos y condiciones, sin temor a la persecución.

Apoyando la diversidad de identificaciones de género y preferencias sexuales, estamos declarando nuestros cuerpos y subjetividades como territorios políticos insubordinados al rancio orden instituido que necesita disciplinar nuestra fuerza de trabajo, nuestros deseos y nuestros anhelos para que el 1% siga explotando al 99%. Esta actividad es una oportunidad para mostrarles a las mafias que controlan el país que estaremos unidos, porque TODAS LAS LUCHAS SON LA MISMA LUCHA.

Román López Lara

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Román López Lara Psicólogo (UASD) Cursa la Maestría en Psicología Social Comunitaria (UBA) Militante Red de Acción Política (RAP)

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